Impresionante documento que acabamos de recibir desde RedBull.
Imagina algo que mida 100 metros de altura. Ahora imagina algo que mida 100 metros de altura y que pueda patinarse. Y ahora imagina patinar las torres que forman parte de cualquier molino de energía eólica. Parece brutal, ¿no?

Eso pensaba Danny León en sus frecuentes viajes a Asturias, que podía ser increíble patinar esas torres algún día. Y ese día llegó, las patinó y no lo hizo en solitario. Pudo hincharse a planchar trucos con Ryan Sheckler, Alex Sorgente y Zion Wright, venidos desde California para la ocasión. Un reparto digno de Oscar.

Asturias no sólo tiene unos paisajes verdes que quitan el hipo, sidra, cachopo, queso cabrales y gaitas, no. Además de ser un Paraíso Natural, en él se esconde el Grupo Daniel Alonso, uno de los líderes mundiales de fabricación de torres eólicas.
Los ingredientes para transformar esta acción en realidad eran sencillos: dos fábricas a su disposición para ripar sin tregua. La historia empieza en Dacero (la fábrica en la que comienza la construcción de estas torres), con un set de planchas de acero con infinitas posibilidades de gaps y transfers.

Ollies a 3,5 metros de altura, una grúa electromagnética para crear planos inclinados, half cab ollie, frontside flip, flip 360, backside smith grind… En definitiva, un par de horas con Sheckler, Sorgente y Zion planchando a capricho. “Hemos patinado una fábrica de planchas de acero en la que básicamente hemos construido nuestro skatepark. Parecíamos niños en una tienda de caramelos. Es increíble estar aquí”, apuntaba Sheckler.

Mientras tanto, a Danny le tocaba “ver los toros desde la barrera”. Un esguince de tobillo le impidió patinar algunas de las fases de este proyecto, pero gracias a unos madrugones de vértigo y las mágicas manos de un fisio de élite, se recuperó a contrarreloj para poder patinar la parte más épica.


Continúan en una de las fábricas de Windar Renovables, donde las planchas de acero empiezan a curvarse hasta formar unos gigantescos full pipes con unas dimensiones de hasta 120 metros de altura y 8 de diámetro. Entre las opciones más brutales estaba el gap de casi 2 metros entre dos torres con grind en grúa de tijera incluido. Estos tramos de hasta 45 toneladas dieron mucho juego para carvear y subir por las paredes de los pipes hasta los 3 metros.


Como colofón a su aventura, lo mejor les esperaba en el muelle de Valliniello en el puerto de Avilés: dos tramos cortados minuciosamente con soplete durante 3 días que por fin pudo patinar Danny en compañía de los americanos. Una transición muy rápida, pero con muchas posibilidades: doble grab, finger flip, backside to tail, frontside on air sacando ruedas.


Dos días de acción non-stop en un playground de ensueño. ¿Existe una manera mejor de conmemorar el Día Mundial del Viento?